viernes, 22 de octubre de 2010

Ana de Jesús y Juan de la Cruz: Perfil de una relación a exámen

Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2008
Autora: María Pilar Manero Sorolla

Las dificultades del trazo

La tarea del confesor y de director espiritual de descalzas llevó a Juan de la Cruz, primero en Ávila, luego en Beas, Granada y Segovia al trato y conocimiento profundo de varias monjas y seglares. Y en este orden de cosas, como resulta notorio, la relación establecida con Ana de Jesús se presenta como una amistad espiritual privilegiada que simplemente quiero perfilar aquí y ahora.

La historia del Carmen y la historia de la literatura han unido estos dos nombres. Pero en el estudio de la relación de ambos nos desilusionamos al comprobr que, prácticamente, nada podemos saber con certeza sobre el trato íntimo y profundo que fray Juan y la madre Ana tuvieron, si no es, paradójicamente, de manera superficial. Pues, excepción hecah de unas pocas pruebas documentales, la oscuridad envuelve el desarrollo íntimo de una relación cristiana que sabemos fecunda por los resultados literarios: Cántico, y que suponemos de élite, dada la personalidad de ambos.

Para empezar, ellos mismos nos ayudan poco a este respecto,pues no parece que hayan mantenido la abundante correspondencia desplegada por santa Teresa, ni muestran haber sido propensos a hablar de sí mismos de manera directa o a personalizar empresas en las que fueron protagonistas y transmitirlas por escrito.


continúa.../

miércoles, 13 de octubre de 2010


En pleno siglo XVI Santa Teresa supo rodearse de hombres y mujeres de gran altura humana y espiritual. Una de esas mujeres fue Ana de Lobera, conocida también por Ana de Jesús. Una mujer que buscó su lugar en la Iglesia y lo encontró en el carisma de Teresa de Jesús; que lo vivió a fondo y luchó por él en momentos de persecución e incomprensión.

Ella es también una profeta que defendió el don que el Espíritu había dado a la Iglesia con el carisma teresiano-sanjuanista ante quienes querían manipularlo o deformarlo. ¿Qué puede decir esta mujer del siglo XVI a los carmelitas de hoy?

Como a todos los profetas, para entenderle mejor hay que conocer su situación histórica, por qué ideales luchó, movida por qué criterios, para que nos dé luz a los que hoy buscamos una fidelidad creativa discerniendo los signos de los tiempos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Ana de Jesús y Juan de la Cruz


Eran carmelitas primitivos, muy identificados -aunque sería ingenuo pensaque que plenamenete- con el llamado espíritu de Santa Teresa. Tenían casi la misma edad: San Juan había nacido en 1542; Ana en 1545. Procedían de Castilla la Vieja, hecho bastante frecuente entre los miembros de la reforma teresiana en un primerísimo momento, pero ambos habían pasado parte de su niñez y primera juventud en Medina del Campo, donde pudieron cruzarse por las calles, aunque, al parecer, si hemos de hacer caso de las fábulas en las que se ausenta la vida de ambos en este periodo, en ambientes y estratos sociales distintos: la pobreza de Juan es manifiesta; la hidalguía de Ana supuesta y refrendada por el rango de sus parientes y actitudes sociales.

por: María Pilar Manero Sorolla

sábado, 11 de septiembre de 2010


Joven hermosa, inteligente, con una inclinación religiosa bastante fuerte, pronto se verá acosada por su abuela que quiere casarla, por lo que decide irse a Plasencia con su hermano, a casa de su abuela paterna. No tardará en repetirse la misma situación, aunque ahora ya no tiene a donde ir, por lo que desde 1560 a 1570, que es cuando ingresa en el Carmelo, intenta vivir una vida de oración y penitencia, dedicándose a las mujeres enfermas, haciendo limosnas, labores para la Iglesia… en 1561 hizo voto de “entrar en religión”.

martes, 7 de septiembre de 2010


Cuando ingresó en el Carmelo, Teresa le dijo «que no la recibía tanto por súbdita cuanto por compañera y para que la ayudase en el negocio de las fundaciones». Ana de Jesús lo fue en Beas, adonde llegó en compañía de Teresa de Jesús, y en Granada, con el beneplácito de la Santa, que se hallaba en la fundación de Burgos. También en Madrid, ya muerta santa Teresa. Pero no cabe duda que su gloria mayor es haber plantado el Carmelo en Francia y Flandes.

Musa de Juan de la Cruz, es ella la que le persuade para que glose los versos sublimes del Cántico espiritual. Y Juan de la Cruz le dedicó su libro de versos más inspirado.

Una noche de Navidad llamaron las monjas a fray Juan de la Cruz, desfallecida su priora, que parecía morir. Ni los médicos sabían qué le pasaba. Fue el santo místico quien dio el diagnóstico certero. Dijo a las monjas: «La Madre está enferma de amor».

domingo, 8 de agosto de 2010


La Madre Ana siempre guardará un grato recuerdo de la comunidad donde profesó y continuará la relación con sus hermanas de Salamanca por Carta. Tras el periodo de persecución en Madrid, ella misma solicita su regreso a esa comunidad donde pasa 10 años tranquilos. Sus hermanas que la querían y valoraban la nombraron priora, aun sabiendo que con ello se ganarían el disgusto del gobierno masculino de la Orden. Desde Bélgica intentará repetidamente el regreso.

domingo, 25 de julio de 2010

Así le describe Ángel Manrique en su libro: La venerable Ana de Jesús, discípula y compañera de la S. M. Teresa de Jesús y principal aumento de su orden. Fundadora en Francia y Flandes (Bruselas 1632): “Era Ana de Jesús cuando tomó hábito de 24 años, ocho meses y seis días. Más alta que abultada: talle airoso, bastante, a desmentir con el brío natural los cilicios y rallos que traía. El rostro algo aguileño, hermoso y grave, blanco a prueba de no haber cuidado, ojos rasgados y labios algo gruesos; manos grandes y despreciadoras del trabajo que a ninguno perdonaba... tal era la figura de su cuerpo; la de su alma no es fácil delinearla".