...Ana ha vuelto a hacer amigos con personas sabias y santas, pero inevitablemente tiene que acordarse de aquellos que han muerto o sufrido la expulsión por haber intentado mantener las Constituciones de Santa Teresa. Los superiores (a pesar del enfado porque ella volviese a ser priora) ya estaban tranquilos, pues Ana había obedecido dócilmente las órdenes dictadas y parecía que ya sola y lejos de Madrid no daría más problemas. Sin embargo ocurre algo que cambia el curso de la historia de la Orden y de su propia historia de salvación. Imponen a sus superiores que ella sea priora y fundadora en Francia. Ana lo había deseado y hasta solicitado[65]. Quizás nunca se lo hubiesen concedido si no les obliga el Nuncio.
fuente: Ana de Jesús, profeta de ayer y hoy
miércoles, 5 de mayo de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
Ana de Jesús
No fue la madre Ana escritora por vocación, ni por obediencia, en un mundo, el teresiano, familiarizado con la escritura, y en un circulo formado por eminentes escritores -santa Teresa, san Juan, Jerónimo Gracián, Maria de san José-, y al que por derecho propio perteneció. Es ama que cuando le pedían ue escribiese -y lo hizo con más que correccitin cuando convino, como hemos visto (a y hemos de ver (lo)- solia responder, saliendo al paso con humor: "Escrita me vea yo en el libro de la vida, que otros escritos no los apetezco" ("l. Y, sin embargo, será justamente ella la que asuma
con celo y tesón la tarea de rescatar de la Inquisición, y publicar luego, los escritos de Santa Teresa de Jesús (12), tarea que ha de llenar y marcar los años de su priorato en Madrid y con la que, en principio, salvaguarda la herencia espiritual teresiana materializada en ! escritura, pero empresa que habrá de completar con la no menos importante transmitida en el seno de la vivencia y convivencia conventual, cuando en 1591, se erija, asimismo, en defensora de las Constituciones teresianas primitivas (13),
frente a las innov;iciones distorsionadoras introducidas por el nuevo Provincial y primer
General descalzo, Nicolás Doria (14).
con celo y tesón la tarea de rescatar de la Inquisición, y publicar luego, los escritos de Santa Teresa de Jesús (12), tarea que ha de llenar y marcar los años de su priorato en Madrid y con la que, en principio, salvaguarda la herencia espiritual teresiana materializada en ! escritura, pero empresa que habrá de completar con la no menos importante transmitida en el seno de la vivencia y convivencia conventual, cuando en 1591, se erija, asimismo, en defensora de las Constituciones teresianas primitivas (13),
frente a las innov;iciones distorsionadoras introducidas por el nuevo Provincial y primer
General descalzo, Nicolás Doria (14).
por: María Pilar Sorolla
jueves, 1 de abril de 2010
Ana de Jesús: Testigo de hoy
El primer gran testimonio de Ana de Jesús es haberse identificado plenamente con una vocación que le llama a la amistad y comunión con Dios y con sus hermanos. Llamada profunda del ser humano para el que no pasan los años ni los siglos.Ana es testigo del amor de Dios. Lo primero de todo es remarcar lo fundante en su vida: Dios, de quien sintió la llamada y por quien entró en el Carmelo. Recordamos como ella misma lo dice: “el tronco de todos es Dios, principalmente a Él hemos dado nuestros corazones”[79].
Ana es una mujer de profunda vida teologal. Así le habla a un amigo agobiado por sus problemas: “Sea, sea espiritual y acordárese en faltando almohada que no tuvo nuestro Maestro en qué reclinar su cabeza. Y ocupado en este santo pensamiento y otros semejantes, crea le proveerá Dios de todo lo necesario y sin milagro. Lo vemos si tenemos fe; y si desconfiamos, no bastan todas nuestras diligencias a procurarlo”[80].
domingo, 28 de marzo de 2010
Ana de Jesús y la escritura

No fue la madre Ana escritora por vocación, ni por obediencia, en un mundo, el teresiano, familiarizado con la escritura, y en un circulo formado por eminentes escritores -santa Teresa, san Juan, Jerónimo Gracián, Maria de san José-, y al que por derecho propio perteneció. Es ama que cuando le pedían ue escribiese -y lo hizo con más que corrección cuando convino, como hemos visto (a y hemos de ver (lo)- solia responder, saliendo al paso con humor: "Escrita me vea yo en el libro de la vida, que otros escritos no los apetezco" ("l. Y, sin embargo, será justamente ella la que asuma con celo y tesón la tarea de rescatar de la Inquisición, y publicar luego, los escritos de santa Teresa de Jesús (12), tarea que ha de llenar y marcar los años de su priorato en Madrid y con la que, en principio, salvaguarda la herencia espiritual teresiana materializada en !;u escritura, pero empresa que habrá de completar con la no menos importante transmitida en el seno de la vivencia y convivencia conventual, cuando en 1591, se erija, asimismo, en defensora de las Constituciones teresianas primitivas (13), frente a las innov;iciones distorsionadoras introducidas por el nuevo Provincial y primer General descalzo, Nicolás Doria (14).
sábado, 13 de marzo de 2010
En Camino de perfección con Santa Teresa

Ana tiene 24 años. Es el 31 de Julio de 1570. Santa Teresa está en la fundación de Toledo, por lo tanto es recibida en el convento de San José de Ávila por la Madre María de San Jerónimo. Viste el hábito al día siguiente 1 de agosto y toma el nombre de “Ana de Jesús”[2].
Ya nunca más será “Doña”, esto en nuestra época puede parecer una tontería, pero hay que tener en cuenta que entonces muchos se arruinaban para poder “comprar” el mínimo título que le avalase como “cristiano viejo”. Ella quería ser “Ana de San Pedro” pero fue la misma Santa Teresa la que dio orden desde Toledo del nombre con el que será conocida internacionalmente esta intrépida carmelita. Nada más llegar, Ana sorprende a las monjas por su observancia, docilidad, sencillez y rendida obediencia, manifestando un cariño especial por las enfermas. Poco después regresa la Santa y se conocen personalmente.
Ya nunca más será “Doña”, esto en nuestra época puede parecer una tontería, pero hay que tener en cuenta que entonces muchos se arruinaban para poder “comprar” el mínimo título que le avalase como “cristiano viejo”. Ella quería ser “Ana de San Pedro” pero fue la misma Santa Teresa la que dio orden desde Toledo del nombre con el que será conocida internacionalmente esta intrépida carmelita. Nada más llegar, Ana sorprende a las monjas por su observancia, docilidad, sencillez y rendida obediencia, manifestando un cariño especial por las enfermas. Poco después regresa la Santa y se conocen personalmente.
fuente: carmelo puzol
lunes, 1 de febrero de 2010
Frases de V. Ana de Jesús
viernes, 15 de enero de 2010
Ana de Jesús...

Puesto a enmarcar la figura de Ana de Jesús se me ocurre señalar que fue en el Carmelo compañera de santa Teresa, musa de Juan de la Cruzy fundadora.
Cuando ingresó en el Carmelo, Teresa le dijo «que no la recibía tanto por súbdita cuanto por compañera y para que la ayudase en el negocio de las fundaciones». Ana de Jesús lo fue en Beas, adonde llegó en compañía de Teresa de Jesús, y en Granada, con el beneplácito de la Santa, que se hallaba en la fundación de Burgos. También en Madrid, ya muerta santa Teresa. Pero no cabe duda que su gloria mayor es haber plantado el Carmelo en Francia y Flandes.
Musa de Juan de la Cruz, es ella la que le persuade para que glose los versos sublimes del Cántico espiritual. Y Juan de la Cruz le dedicó su libro de versos más inspirado.
Una noche de Navidad llamaron las monjas a fray Juan de la Cruz, desfallecida su priora, que parecía morir. Ni los médicos sabían qué le pasaba. Fue el santo místico quien dio el diagnóstico certero. Dijo a las monjas: «La Madre está enferma de amor».
autor: Carlos Ros (Ana de Jesús)
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